2022 año para resistir el ajuste del FMI y la avanzada de los de arriba

Posición FAR Enero 2022

Comienza un nuevo año y a pesar de las expectativas nada ha
cambiado. Diciembre pasado se vivió en el marco de la crisis social, económica
y sanitaria que hace ya largo tiempo envuelve a nuestro país. Sin embargo, además
del calor y la humedad, este enero no dio tregua. Como ya hemos señalado
llegamos a este comienzo de año con un contexto social marcado por un índice de
pobreza que alcanza casi al 50% de la población. El hambre y las carencias
infraestructurales en las barriadas populares de todo el país están a la orden
del día. La subocupación y el empleo informal le vienen ganando terreno a pasos
agigantados al empleo regular, mientras los salarios pierden frente a una
inflación que no baja del 50% interanual. Además las condiciones de vida empeoran
ante la falta de luz y la dificultad del acceso al agua potable,  todo acentuado por el clima extremo, en un contexto
de calentamiento global, extractivismo y depredación capitalista al medio
ambiente.

En este sentido, nos parece oportuno no tanto analizar las situaciones
que han venido sucediendo estos últimos años, que permiten entender el estado
actual de cosas, sino pensar en clave de proyección cuáles serán las luchas que
se abrirán en nuestro país para los próximos meses. Claro, siempre poniendo
especial atención en aquellos espacios donde la militancia de la Federación
Anarquista de Rosario está impulsando organización y lucha, y donde nuestra
lectura coyuntural nos dará pistas para intervenir.

Como las tapas de todos los diarios lo indican, la agenda del
primer trimestre estará marcada por las negociaciones con el Fondo Monetario
Internacional. Más allá de si el gobierno consigue que acepten su propuesta o
si finalmente la reformula para conformar al Fondo, la realidad es que seremos
las y los de abajo quienes paguemos las consecuencias del plan plurianual de
ajuste que terminará imponiéndose.

En este contexto podemos identificar algunos ejes en la
agenda de luchas que habrá que poner especial atención:

            -Resistencia
al ajuste, desde las organizaciones barriales, sindicales y estudiantiles:
deberemos estar en constante estado de alerta y movilización frente a cualquier
medida que vaya en detrimento de nuestros derechos y condiciones de vida.
Solamente con lucha en la calle lograremos conservar nuestras conquistas.

-Defensa del salario: muchos sectores
trabajadores dentro de poco comenzaremos la negociación paritaria, tendremos
que luchar para no perder frente a la inflación y los aumentos. Ya cerramos un
año donde la gran mayoría de los sectores perdió poder adquisitivo en los
salarios. También será menester luchar por condiciones de trabajo que resguarden
la salud y defiendan a las y los trabajadores en esta etapa de la pandemia,
donde se siente fuertemente la urgencia de los empresarios por “decretar el fin”
de la pandemia.

-Combate a la precarización laboral:
En la agenda de lucha contra el ajuste neoliberal no puede faltar enfrentar la
precarización laboral, la tercerización de ciertas funciones y el empleo
informal. Entendiendo que la precarización laboral atraviesa en mayor o menor
medida a todos los sectores de trabajo, la pelea debe ser por regularización
laboral y el reconocimiento dentro del convenio colectivo de trabajo que
corresponda y la defensa de los mismos, siempre apostando a la unidad entre
todos/as los trabajadores.

-Derecho a la protesta: como marcan
los puntos anteriores, sin duda el 2022 será un año para luchar y resistir la
avanzada del ajuste. Más allá de ciertos sectores burocráticos que apuntan a la
conciliación, los sindicatos tendrán que ser protagonistas de la resistencia,
como herramienta histórica de lucha de los y las trabajadoras.  Entonces también será necesario rodear de
solidaridad todo intento de represión, persecución a la protesta y
disciplinamiento (como lo vimos en los últimos meses por ejemplo en Chubut o
provincia de Buenos Aires). Frenar de lleno cualquier avanzada que limite
nuestro derecho a movilizar. Aquí no podemos dejar de señalar las jugadas del
gobierno santafesino en descontar los días de paro el último mes de diciembre,
como amedrentamiento a las y los trabajadores que no aceptaron una oferta salarial
totalmente insuficiente. También hay que tener presente la persecución judicial
a la que están siendo sometidos los estudiantes de la UNC llevados a juicio por
la toma de la facultad.

-Defensa de la educación pública:
luego de dos años de pandemia del coronavirus parece ser que ahora los
gobiernos se ponen de acuerdo en volver a la presencialidad plena en todos los
niveles de enseñanza. Esto nos hará ver en qué condiciones están nuestros
lugares de estudio y trabajo luego de dos años de intermitencia y medidas
provisorias. Seremos los estudiantes y trabajadores de la educación quienes
defendemos y defenderemos la educación pública y tendremos que dar la pelea
para que sea accesible y de calidad para todas/os.

-Por mejores condiciones de vida: el
calor extremo también puso al descubierto el agravamiento de la crisis
energética en Argentina. Pero más allá de eso, las condiciones
infraestructurales en general son cada vez más insoportables en muchas
barriadas. Como ya lo adelantamos, el acceso al agua potable, la luz eléctrica,
el pavimento, el transporte público son solo algunos de los ejes sobre los que
hay que luchar en nuestros barrios. A esto se suma también el acceso a la
tierra, donde continúa los escenarios de represión en diferentes provincias, sin
soluciones de fondo a las necesidades de poblaciones que viven hacinadas y en
condiciones de extrema precariedad.

-Defensa de bienes comunes y contra el
extractivismo: Otro eje donde se vieron medidas de lucha de envergadura en los
últimos años fue el ambiental. Actualmente, luego del ejemplo dado en Chubut a
final del 2021, estamos en pleno conflicto contra nuevos proyectos
extractivistas (petróleo marino, litio) cuyas consecuencias y riesgos lejos están
de ser analizados y consultados a la población, y cuyas millonarias ganancias solo
se repartirán  entre las grandes trasnacionales.
El avance del extractivismo y la depredación del medio ambiente seguirán creciendo
y la resistencia van siendo tomadas por la agenda de las organizaciones
populares.

-Contra la violencia machista y por
el efectivo acceso al aborto: Desde hace años la lucha contra la violencia
machista fue ganando fuerza en la calle y repudio cada vez más generalizado,
sin embargo esto no tiene un impacto en una disminución real de las situaciones
de violencia que vivimos mujeres y disidencias. 
Será entonces parte de la agenda de lucha continuar la agitación anti-patriarcal
así como velar y pelear por la implementación real de las conquistas
conseguidas, como es el caso de la ley de aborto que sigue encontrando límites
en su implementación lejos, todavía, de ser una realidad tangible en todo el
país.

Estos son algunos de los posibles
ejes de lucha para este 2022, un año que recién arranca pero ya nos da pista
para pensar los desafíos que las y los de abajo tendremos que atravesar para no
perder aún más en el marco de la crisis social y sanitaria. Desde el anarquismo
organizado creemos que tener presente esta agenda nos dará herramientas para
fortalecer la resistencia desde las organizaciones donde militamos, para
también rodear de solidaridad y unidad las luchas de diferentes sectores.
Apostando la construcción colectiva, a largo plazo con una estrategia que nos
permita resistir a la avanzada de los de arriba pero sin dejar de mirar en el
horizonte la sociedad socialista y libertaria que anhelamos.

Arriba ls que luchan!

Federación Anarquista de Rosario

 


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